domingo, 25 de septiembre de 2011

Things I hate

Siempre habrá cosas desagradables en nuestras vidas. Pero hay casos que se vuelven insoportables, odiosas. Hay algunas que nos hacen perder la paciencia y Tenshi no es la excepción, aunque cada vez que siento que voy a perderla, pienso en Facundo Cabral y en el Dalai Lama, en contar hasta 10 (en mi caso eso me desespera más) y respirar profunda y lentamente. A pesar de eso sí hay una serie de cosas que odio.
La mala ortografía: para mí es imperdonable y me causa mucha angustia incluso escribir con una falta de ortografía o error gramatical. También me molesta el hecho de no saber cómo se escribe una palabra, incluso no la uso (hablada) si tengo duda acerca de cómo escribirla.
El aliento alcohólico: debiera haber una ley que obligue a los alcohólicos a lavarse la boca más seguido o a masticar chicle siempre. Puedo detectar a alguien que tomó recientemente a través del olfato y realmente es desagradable, parece que emiten alcohol echado a perder a través de cada poro y el aliento es lo peor.
La necedad: no encontré una palabra mejor para describir a aquellas personas que sienten que siempre tienen la razón y causan problemas por ese motivo. Tener la razón siempre (el hecho de creerlo como verdad absoluta) es una forma de demostrar que sólo se desea el control absoluto sobre las cosas. Además que crea una personalidad gruñona, amargada e incluso violenta que contamina todo a su alrededor.
La falta de responsabilidad: es algo que nadie quiere admitir pero que he visto en casi todas las personas que conozco (que conozco muy a fondo). La irresponsabilidad parece ser un mal hábito que llegó para quedarse. Cuando digo que una personas es irresponsable me refiero a aquéllos que prefieren quedarse a trabajar hasta tarde con tal de no ver a su familia para no meterse en más problemas (se refieren a no resolver los problemas familiares), aquéllos que piensan que, con tal de ganar un cliente, una amistad o una pareja, pueden hacer mil promesas sin preocuparse de cumplirlas, sin saber que el hacer una sola promesa y cumplirla es más responsable que el hacer miles de ellas sin cumplir una sola. También me refiero a las personas que creen que con aportar dinero a la familia pueden llegar a echarse a ver el televisor y pedir que no se les moleste. Me refiero a quienes usan de pretexto una religión para cometer actos barbáricos y después usan a ángeles y demonios (se oye mejor que deidades pero el término aplica) como responsables de sus vidas (destino, culpas, posesiones).
Las mentiras: sé que es imposible hacer que todos los seres humanos digan la verdad y es algo que no puedo cambiar, es algo con lo que pude lidiar, aunque debo admitir que es desesperante.  Pero lo que realmente me enoja son las personas que obligan a mentir a otros: papás que piden a sus hijos decir que no están para evadir una responsabilidad (ver punto anterior), pedir al empleado que diga que el producto va en camino cuando sabemos que ni ha salido, pedir al contador que busque maneras de evadir impuestos, ese tipo de mentiras y muchas otras.
Los machos: me crié con uno y he conocido a varios en todos estos años. Los defino como aquellos hombres que dicen trabajad duro y aportar dinero al hogar, pero que pasan el resto de la tarde echados frente al televisor, esperando a que los alimenten, les laven la ropa, les sirvan un vaso de agua, les cambien los zapatos (esto también me tocó) y que toda su prole (llámese hijos) tenga que estar atenta a ver qué le falta al hombre de la casa. Lo único que aportan estos hombres es dinero, pero hoy en día las mujeres somos mucho más exigentes y ya no somos sirvientas por un salario miserable, podemos trabajar y hemos demostrado ser más inteligentes que ellos en área que se consideraban masculinas, además tenemos la mente más abierta que ellos. Además los bancos de esperma y las inseminaciones artificiales son más baratos que trabajar todo esto para un hombre. Así que si no aportan trabajo real en casa y no se saben hacer sus cosas básicas y mínimas, realmente vale que tengan muchísimo dinero porque de otra forma se han vuelto obsoletos e inútiles. Ok, nótese por favor mi aberración al macho, no al hombre colaborativo y moderno.
Los padres golpeadores: creo que es una de las cosas que más me han hecho daño en esta vida, más abajo expongo la segunda cosa que más me ha dañado. Cuando veo a un padre golpeando a su hijo no puedo explicar muy bien las emociones que en mí se mezclan, mucho odio, ira, rabia, miedo, rencor, deseos de agarrar a golpes a ese padre inconsciente que no merece ser llamado tal.
Los gritos: no sé si sea por problemas físicos (oído débil y dolores de cabeza constantes) o psicológicos (golpes y regaños desde pequeña) pero en general no soporto el ruido ni mucho menos los gritos. Creo que tendrá que ver con el hecho de ser golpeada en la cabeza cada vez que alzaba la voz, es una posibilidad. Aquí es donde entran todas la formas de relajación que conozco, pues al escuchar a alguien gritar me quedo totalmente callada y reflexiono acerca de que los necios necestitan elevar la voz para ser escuchados pues saben, dentro de sí mismos, que no vale la pena escuchar su discurso. Si no lo creen, recuerden a Hitler en sus discursos, al Peje cuando perdió su campaña o a sus padres intentando tener la razón ante la sabiduría e inocencia infantil.
Los comerciales del Gobierno y campañas electorales: empiezo con asuntos políticos. En general tengo una pequeña obsesión de estar oyendo el tono de la gente al hablar y buscar palabras que puedan indicar mentira o algún otro defecto. Lo malo es que cada comercial (radio o TV), ya sea electoral o de gobierno, destila mentiras. Es molesto ver cómo usan a la gente para hablar bien de Don Felipe y saber que ni ellos mismos se la creen (vocabulario, gestos, lenguaje corporaltenso,etc.) También me causa gran pesar ver desperdiciados espacios publicitarios en comerciales nada originales y que sólo se usan para atacar a otros partidos por parte de los candidatos que competirán hasta el año que entra.
Ver las noticias a la hora de la comida: si hay algo más desagradable que comer comida mala, es ver las noticias mientras se hace esto. El proceso digestivo ocupa aproximadamente un 80% de la función cerebral, por lo que agregarle un gran estrés al 20% restante puede ser contraproducente. Las noticias tienden a ser malas y sensacionalistas, además de repetitivas, son un gran factor de estrés (innecesario) mientras tenemos el placer de comer, deberían estar prohibidas durante la hora de la comida. En general ver la TV mientras se come no me parece un hábito sano. Aunque lo que realmente me molesta es tener que convivir con personas que tienen este hábito (peor aún si vivo bajo el mismo techo que dichos humanos).
Un hombre con un control remoto: todos tenemos algún tic indeseable, pero he visto que la mayoría de los hombres tienen uno en común y pareciera que es una plaga. Ponerle un control remoto a un hombre es condenarse a ver un nauseabundo carrusel de imágenes que van desde la horrible novela de la tarde hasta la misma noticia amarillista vista desde 10 ángulos diferentes por las únicas dos televisoras del país; todo esto en menos de 2 minutos. A eso se le suman todos los comerciales que hay entre esos programas.
En fin, son algunas cosas que llegan a volverme loca y atentar contra mi paz mental, tal vez parezca exagerado pero si lo piensan, tener mucho de cualquiera de las anteriores, fastidia.

martes, 13 de septiembre de 2011

15 de septiembre

Una de nuestras fechas más importantes. Creo que el día de Independencia siempre ha sido unos de los días más celebrados en América. En el caso de México es una fiesta de 2 días, comenzando el 15 de septiembre con el festejo del Grito de Independencia o de Dolores (pueblo donde oficialmente inició la batalla de independencia que duró 11 años). Ese día por la tarde se inician las kermeses que son un tipo de fiesta donde hay desde puestos con comida típica y antojitos hasta juegos mecánicos. No faltan las demostraciones pirotécnicas bastante ingeniosas (y peligrosas si se les ve de cerca), los bailes típicos de México y sus regiones, el mariachi, las demostraciones escolares de banda de guerra y bailables realizados por estudiantes.
Entre los antojitos podemos encontrar los elotes hervidos, cubiertos de mayonesa, queso y chile en polvo, las tostadas, enchiladas, pozole, tacos, pambazos, tortas y una gran variedad de platillos. Después de un rato de fiesta, comida y diversión, el jefe de gobierno (ya sea Jefe de Colonia, Presidente Municipal, Gobernador o Presidente de la República) correspondiente, a las 11 ó 12 de la noche da el Grito de Independencia citando a cada personaje histórico que participó en la guerra de independencia después de un ¡Viva!, hay algunos que citan políticos actuales, en gustos se rompen géneros. Después del Grito, la gente suele quedarse un rato más festejando. Lamento decir que una costumbre muy común (de hecho es la razón por la que muchos van a este tipo de celebraciones) es la de tomar tequila o cerveza hasta quedar en un estado bastante deplorable. Pero para los que celebramos sin alcohol, la experiencia puede ser muy gratificante y sin hacer ridículos.
El día siguiente, 16 de septiembre, se suspenden labores (nadie va a la escuela o al trabajo) y se hacen desfiles en casi todas las colonias y en todas las cabeceras municipales y capitales del país. El desfile de la capital del país es el más grande, marchan frente al Palacio de Gobierno los soldados, los tanques de guerra, hacen demostraciones los pilotos de la fuerza aérea, es decir, todo lo militar pasa frente al sr. Presidente. También hay demostraciones de suertes charras (deporte nacional) y desfilan también los heróicos cuerpos de bomberos y policia, ya sea federal o del DF. Ese día el transporte público inicia tarde y termina temprano, se cierran calles y muchos prefieren ver televisado el desfile.
El año pasado fue especial pues se cumplieron 200 años de este evento, por lo que se hicieron ceremonias y eventos en todo el país. Hubieron pantallas gigantes recorriendo las principales ciudades mostrando imágenes referentes a la Historia de esa época, también desfiles más grandes y llamativos, se construyeron monumentos, en fin, se hizo tanto que no fue el mejor evento posible porque se saturó demasiado. Además la canción que hicieron para el Bicentenario dejó muchísimo que desear, al grado que la gente la ignoró, se negaron a cantarla y mejor entonaron algo más mexicano que fue el "Cielito Lindo". Aunque tenemos una gran variedad de canciones para escuchar y cantar en tiempos tan patrióticos, creo que no podemos limitarnos sólo a una canción icónica.
Lamento decir que me perdí la fiesta en 2010, pues estuve en Costa Rica justo ese día. Fue gracioso pues allá celebran uno o dos días antes sus fiestas patrias, lo más que vi fue un desfile en San José que realmente parecía el desfile de una ciudad de provincia en México. Aunque también fue triste porque en fechas patrias y lejos del país no es precisamente el mejor lugar para estar.

Canciones para comerciales, ¿nuevas y creativas?

Un elemento muy importante para los comerciales televisivos es la música. Ni se diga en los anuncios de radio, es el elemento más importante en ausencia de colores e imágenes que ilustren la idea de lo que se anuncia. La música o canciones reflejan lo que el anunciante (entíendase empresa, vendedor, mercadólogo) cree que es su público meta.
Un ejemplo de buen manejo de este medio auditivo es Telcel, con la canción "Always on my mind" de tono romántico y calmado, pero con cierto ritmo que se pega. Ya no sólo se usa el icónico globo azul, ahora se escucha una melodía que por alguna razón terminas cantando todo el día. Muchos, sobre todo los jóvenes, no saben que orginalmente es una canción de Elvis Presley. Así que le da un toque moderno pero a la vez apela al recuerdo de generaciones anteriores.
Otra empresa que hace tiempo "pegó" con una canción fue Iusacell con su anuncio "Un millón de amigos", refiriéndose a su servicio de Comunidad Iusacell, en el que llamar a cualquier teléfono nacional Iusacell desde tu Iusacell es gratis. La canción que utilizaron (Un millón de amigos) tiene ya varios años (algunas décadas) y es de Roberto Carlos, nuevamente apelando a los consumidores de generaciones pasadas pero que ciertamente tiene mucha relación con lo que se anuncia.
Para anunciar una pizza, ¿Guantanamera? Claro que sí, es sencillo y se pega, va dirigido a dos tipos de público nuevamente, el joven que se enfoca en el producto y el diseño del comercial, mientras que el público adulto visualiza el significado que tuvo esta canción en algún momento para ellos.
Un concepto exitoso de publicidad es el de los autos de lujo cuando se enfocan al público de acuerdo a su edad, siempre lo quisiste cuando eras más joven pero no tenías poder adquisitivo, ahora (si tienes más de 40 años) lo puedes tener. El caso del nuevo anuncio de Lincoln con la canción de Aha "Take on me" lo demuestra, pues va enfocado a los que querían el auto y ahora lo pueden comprar. Aunque siento un poco lento el anuncio, falto de chispa a pesar de la canción que puede ser mu pegajosa pero está mal empleada.
No digo que los jóvenes no se sientan atraídos por esta música, al contrario, empiezan a conocer canciones de décadas pasadas y logran identificarse con ellas. De hecho no es novedad que lo retro esté in o que lo retro sea la nueva moda.

viernes, 9 de septiembre de 2011

10 years ago...

Tengo muy mala memoria, en ocasiones recuerdo fragmentos muy específicos de mi vida, pero no relaciono muchas cosas o simplemente olvido. Pero recordar dónde estuve y qué hice 10 años atrás, eso es posible, es más, creo que una gran parte de la población mundial recuerda ese día en su vida. Yo estaba en mi 5to. semestre de preparatoria, tomaba clases de 1 hora de duración, me interesaba muy poco la escuela (la prepa nunca fue mi favorita).Ese día tenía clases y horas libres repartidas durante la mañana, en una hora libre temprana entré rápidamente a la cafetería a comprar cualquier cosa que se me antojara, todos veían a las televisiones y casi no hacían caso a otras cosas, el silencio y los murmullos se mezclaban, no podía creer lo que estaba viendo, era tan del estilo de Hollywood que no reaccioné, 10 años después lo hago pero de manera muy diferente.Estábamos viendo una y otra vez la repetición del primer choque cuando llegaron las noticias del segundo y el resto es historia. En el transcurso de la mañana fui a una clase de política llamada Panorama Internacional que nos daba un profesor británico, él no quiso hablarnos de la situación, nos prohibió tocar el tema, no quiso que lo platicáramos, creo que fue uno de los grandes errores de ese día cometido en muchos lugares, nada se supo y nada se habló, nadie sabía qué decir, pero a nosotros (alumnos) nadie nos tranquilizaba, a tranquilizar me refiero satisfacer nuestra curiosidad y responder nuestras dudas al respecto.
No me asusté, sentí impacto, sentí confusión, pero pasó en Estados Unidos, aquí no sentí terror, pero supe que escuelas norteamericanas en México cerraron sus puertas, regresaron a sus alumnos a sus casas, el WTC en México cerró, algunos edificios de Gobierno evacuaron o entraron en plan de emergencia, supongo que en otros países sucedió algo similar. Ni qué decir de todos los vuelos suspendidos.
Un año antes habíamos estado en Nueva York, fue mi primer viaje allá. Visitamos la Estatua de la Libertad, nos hospedamos frente a teatros en Broadway, caminamos en la ciudad más cosmopolita del mundo y comimos la comida poco sana que suelen comer los norteamericanos (huevo casi crudo para el desayuno y muchas hamburguesas y hot dogs), pero más importante, subí a esas torres, vi desde la altura toda la ciudad.
Creo que ahora, 10 años después, puedo concluir una sola cosa, no me importa quién lo hizo ni por qué lo hizo, a final de cuentas lo que quieren es hacerse notar, ya sea un ataque terrorista de verdad como dicen en EUA o haya sido el gobierno norteamericano como dicen algunos otros, no importa ya y no importó nunca. Lo realmente importante es saber que a algunos les causó gran dolor, muchos murieron, pero nadie puede (ni debe) realmente pararse y reclamar venganza para sí mismo. Si somos realmente humanos y lamentamos las pérdidas humanas (no norteamericanas, no latinoamericanas, no asiáticas, no europeas, no africanas, sólo humanas) no podemos rebajarnos al nivel de asesinos como aquéllos que hicieron esa tragedia una realidad, simplemente sería estúpido.
Ese hecho en 2001 hizo héroes a los terroristas (que no me atrevo a decir su raza o religión y mucho menos objetivo si realmente no lo sé) ante sus seguidores, pero también hizo héroes a los norteamericanos que fueron a salvar a su pueblo en Medio Oriente haciendo la guerra, un hecho que logró muchos objetivos de muchos grupos pero para mí no tiene sentido aún y no lo tendrá.
Poco antes de cumplir 10 años presencié en las noticias la muerte de un hombre al que todos llamaban terrorista y si lo era o no, tampoco importa, la gente celebró la muerte de alguien, salieron a celebrar a las calles de Washington y Nueva York. Para ellos acabó con ese acto una década de miedo, pero yo lo veo como un montón de personas buscando una guerra por razones tontas.
Al día de hoy nos han bombardeado con imágenes, videos y narraciones de primera mano por parte de los sobrevivientes y los miles de testigos. Como futura mercadóloga (se vale soñar), estoy viendo una estrategia muy fea para justificar guerras y violencia. Este bombardeo constante de recuerdos dramáticos hace que la gente se enfoque en la tragedia y olvide cualquier otro acontecimiento (actual, reciente o anterior). La sobreexposición a estímulos negativos puede ser contraproducente para la conducta y la mente humana, creo que ha sido una exageración tanto documental (en teoría) que transmiten por televisión con motivo del décimo aniversario.

Concluyo:
  • 10 años después creo que todos estamos seguros de que fue una tragedia y no necesitamos tanta reafirmación del hecho.
  • Benefició a muchos intereses y creó héroes a diestra y siniestra.
  • Estoy en contra de las guerras por cualquier motivo, incluído venganza, creo que somos ya seres bastante evolucionados para ese tipo de represalias.
  • Creo que la gente tiene que evaluar lo que ve más allá de los sentimientos que causen estas imágenes, se tiene que ser objetivo y racional ante las imágenes tan dramáticas.
  • Ver a un pueblo celebrar la muerte de alguien (quien sea) se me hace una de las cosas más inhumanas y ridículas, de hecho me hace pensar que ese pueblo no es civilizado.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Trámites administrativos: Hacienda

A los que tengan su propia empresa o se dediquen a la contabilidad fiscal puede que esto les interese o de menos lo encuentren relevante.
Fui a Hacienda por una multa tonta que llegó, todas las multas son tontas para mí, pero ésta es mucho más. Dicha multa es por la omisión de simple información que debe enviarse cada mes. Esto es la declaración informativa de operaciones con terceros. Sólo se debe informar qué se ha comprado y ya, no se necesita hacer ningún pago.
Es tonto recibir una multa por cosas que ni se deben pagar. Peor aún es recibir la multa más grande por no haber pagado la primera multa.
Lo anterior sirve de lección para no confiar en el contador de la empresa y para verificar cada movimiento constantemente en oficinas de Hacienda o en el portal de la empresa en la página del SAT. Ahora no hay pretextos para no enterarse de qué se debe y qué no.
Por último debo mencionar algo que me causó gran indignación en mi visita es que, cuando fue mi turno, la señorita que me iba a atender me pidió que esperara un momento, supuse que algo tenía que hacer en su computadora, pero cuando vi la pantalla la vi chateando, así que yo esperaba porque la señorita tenía una conversación amena con alguien que seguro no era del trabajo (vi su conversación). Dejo aquí la queja.

CFE, empresa de clase mundial?

Algunos celebramos la caída de la empresa Luz y Fuerza del Centro como el fin de trámites burocráticos y largas filas para obtener un servicio básico. Entró Comisión Federal de Electricidad y ahora se supone todo es de clase mundial.
Las instalaciones son más limpias y agradables, es cierto. Ya no cobran por reinstalar la luz, cierto. Creo que ahí acaban todas sus cualidades. Trámites que fácilmente podrían hacerse en pocos días pueden tomar meses. De hecho el trámite que me lleva a visitarlos lleva más de un año de contratado y casi dos años de papeleo.
No sé qué es peor, su tramitología, su servicio, sus cobros inmensos o su falta de comunicación. Pierden documentos, mandan a la gente a oficinas diferentes por el mismo trámite, tardan meses en ir a instalar un medidor, mientras lo instalan cobran montos estimados que son un robo. Su falta de información al público (información de calidad no implica promoción de cuán maravillosa es la empresa) hace que el consumidor se mantenga ignorante y caiga en el círculo vicioso de trámites interminables.
Lo que opino aquí proviene de mi experiencia con trámites, pagos y servicio al cliente, también con las filas largas bajo el sol para obtener informes.
No niego que los sitios de CFE sean más lindos, cómodos y limpios que cuando LyF tenía el control de nuestras fuentes de poder (eléctrico y adquisitivo). Pero sentarse en un sillón para venir a poner una queja no es tan lindo como estar sentada en el sillón de mi casa sin tener necesidad de dar quejas.
He ido a oficinas de CFE a pedir informes, a entregar papeles, a entregar correcciones de papeles, a volver a pedir informes, a ser enviada a otra oficina, a regresar a la anterior oficina, a buscar ingenieros (con los que hay que empezar de nuevo los trámites), a entregar los papeles correctos, a ir a otra oficina porque ese ingeniero no puede recibir papeles, a buscar las oficinas con la poca información obtenida y bajo la lluvia, a esperar en fila bajo el sol, a ser vigilada por policías, a hacer corajes porque no tienen mis documentos que ya entregué... y a tantos otros asuntos, todos ellos para sólo un trámite.
En serio que es desgastante ver a una empresa cuyo slogan es ser "Una empresa de clase mundial" cuando el servicio al cliente deja mucho que desear.
Bueno, desgraciadamente es otra de mis malas experiencias con una empresa. Recuerden, aquéllos que tienen empresas, el servicio al cliente y la rapidez en el servicio determinan prácticamente toda la experiencia del consumidor. Aunque esto no vale con monopolios ni empresas de gobierno, porque ellos siempre harán lo que quieran.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Libertad de religión

En México tenemos derecho a la libertad de culto según nuestra Constitución. Así que si quiero ser católica puedo serlo, ir a la iglesia y cumplir con los rituales de la religión libremente. También puedo elegir cambiarme a ser testigo de Jehová o musulmana y nadie puede impedírmelo y la ley no puede exigirme nada al respecto. Pero dejemos de hablar de la ley que no estamos en posición de cambiarla (asumamos que no estamos interesados en cambiarla por hoy).
Una de las cosas más desagradables que me pueden hacer es querer convencerme de ejercer alguna religión u obligarme a leer una Biblia (o cualquier otro libro religioso) si yo no quiero. Y créanme que sí la he leído y sigue sin gustarme mucho.
La libertad para mí no es más que dejar que los demás hagan lo que deben y quieren hacer (siempre y cuándo no lastimen o limiten los derechos de otros) y no molestar a la gente que está contenta con su forma de vivir. Existe la libertad de culto, pero creo también es igualmente importante la libertad de no culto.
Me refiero a ser libres de escoger el hecho de no tener religión. Es muy molesto siempre escuchar a alguien querer hacernos leer algún libro sagrado para después encontrarnos con una religión nueva y una invitación a pertenecer a ella. El colmo es que, después de un rato de pertenecer vemos que debemos dedicar nuestro tiempo, donar dinero de acuerdo a cantidades preestablecidas, y crear relaciones con personas que tal vez no queremos conocer.
El peor error de las religiones es su intento de forzar a otros a unirse a ellos, por la fuerza nada entra. La soberbia es una de los más grandes características de cualquier religión, pues predican tener la verdad absoluta. En serio hay que ser un ente divino (llámese Dios) para poseer el conocimiento absoluto acerca de la verdad absoluta. Sería muy ingenuo de nuestra parte como humanos darle mucho poder a un ser salido de nuestra imaginación y muy soberbio el pensar que lo sabemos todo acerca de él. Si hay un ser superior y yo planteo tener pleno conocimiento de él, eso implica que soy superior a ese ser y, por lo tanto, la raza humana es totalmente superior a entes divinos o espirituales. Por eso no meto en semejantes problemas, nunca acabaríamos de filosofar.
Para muchos la religión (confundida con espiritualidad y viceversa) es un mal necesario, para otros es un grupo en el que entre más personas, mejor; para algunos es un pretexto para cometer crímenes en nombre del ente divino superior; para los predicadores es dinero fácil derivado sólo de hablar; pero para todos es el pretexto perfecto de echarle la culpa o cargarle responsabilidades a alguien o algo que no sea nosotros.
Eso de dejar que las cosas sucedan "si Dios quiere", o decir que "todo el mal que he hecho fue por culpa del diablo", realmente me enferma un poco, de menos dolor de cabeza sí me da pues implica una total falta de responsabilidad, sin la cual el mundo puede dejar de funcionar.
En fin, no estoy lista para ser borrego de ningún rebaño, sagrado o no, creo más en la individualidad aunque eso contradice un poco mi creencia en el sistema japonés. Además creo que todos tenemos derecho a no ser bombardeados de verdades absolutas ni dioses verdaderos y únicos. A mí no me interesa ir y cambiar la fe de alguien más, pero tampoco intenten cambiar la mía.
(Sí, todo lo anterior es una postura de "live and let live".)